Argentina marcó la mayor cantidad de fallecidos por millón de habitantes

Coronavirus 02 de octubre de 2020 Por Redacción del Informe
El país quedó primero momentáneamente luego de que se oficializaran en los registros los decesos producidos en territorio bonaerense.
Diseño-sin-título-8-1

Con casi 200 días de cuarentena y 3.352 muertos registrados oficialmente en las últimas 24 horas por coronavirus, la Argentina se encuentra hoy liderando los países con más fallecidos por millón de habitantes en un día. El dato surge de las cifras difundidas por el sitio web especializado en estadística en tiempo real Our World In Data -una base de datos de la Universidad de Oxford-, y toma en cuenta exclusivamente el universo de naciones con más de un millón de habitantes.

Ayer se formalizaron más de 3.000 muertes que se registraron en la provincia de Buenos Aires en las últimas semanas y que aún no figuraban en el registro oficial. La incorporación de esos datos fue la que impulsó momentáneamente a la Argentina -que ya se encontraba entre los primeros lugares- a la cima del ranking.

“Argentina tiene una curva de contagios que es prácticamente única a nivel mundial. Como empezó una cuarentena muy prematura no tuvo un crecimiento abrupto durante mucho tiempo, a diferencia de lo que sucedió en la mayoría de los países del mundo. A principios de marzo crecíamos a un ritmo preocupante -si uno ve los números estábamos duplicando los casos cada tres días- pero pudimos controlar la situación. Ahora, paradójicamente, como nunca pudimos cortar a nivel país la cadena de contagios sostenidamente, hemos venido aumentando lentamente, pero siempre aumentando”, explicó a Infobae el físico e investigador del Conicet Jorge Aliaga.

Desde el 21 de septiembre, se incrementó fuertemente la cantidad de fallecidos. Según datos oficiales, aquel lunes se registraron 429 muertes, el martes 470, 72 horas después el número era 424. Ese trágico número nunca cedió. Aunque la media móvil se mantiene estable en la Capital Federal –marcó un descenso en las últimas jornadas–, en Buenos Aires y el interior del país hay una clara tendencia alcista.

Desde aquel día el país registra crecimiento continuo diario tanto de casos confirmados como de muertes por COVID-19. Estos tristes datos llevaron a la Argentina a convertirse hoy (gráfico interactivo 1) en el primer país con más muertes por COVID-19 a nivel mundial con 74.14 nuevas muertes diarias por millón de habitantes. El podio lo completan Guam (11.85 muertes) e Israel (10.61 muertes). Para completar el top 5, Ecuador suma 4.42 y Chile 4.24 muertes diarias por millón de habitantes.

Rodrigo Quiroga, doctor en Ciencias Químicas, especialista en bioinformática, investigador de Conicet y docente de la Universidad Nacional de Córdoba, aseguró que el indicador de muertes por millón de habitantes es útil para comparar países pese a que cada gobierno tiene sus bemoles en cuanto a la forma que cuentan los fallecidos o la estrategia que adoptan frente a pacientes con enfermedades crónicas.

“No hay una regla única y homogénea para todo el mundo. Comparar países de acuerdo a las muertes por millón de habitantes también tiene un poco de ruido, pero es mucho menor que si lo hiciéramos con casos totales”, detalló. No obstante, planteó que lo ideal sería contrastar a la Argentina con naciones de la misma región para no cometer errores.

La cuarentena dispuesta por el gobierno el 20 de marzo ayudó a que el incremento de casos sea lento y “amesetado”. Sin embargo, en los últimos dos meses y particularmente en las últimas semanas hubo una aceleración de los contagios y de las muertes. Así, con más de 765 mil casos y más de 20 mil muertos acumulados por coronavirus, Argentina es ahora el octavo país con más contagios del mundo y el decimotercero con mayor cantidad de víctimas fatales, según la Universidad Johns Hopkins.

Consultado por Infobae sobre la ubicación de la Argentina en relación a los fallecidos por millón de habitantes, el biólogo molecular y biotecnólogo argentino Ernesto Resnik explicó: “Deberíamos hablar de varios factores, pero fundamentalmente de tres. El primero es que el número de infectados al que llegó Argentina es mucho mayor de lo que creímos. En segundo lugar, al comenzar la cuarentena tan temprano, muchas personas se encerraron en sus casas y por lo tanto no supimos -aunque ahora sí- acerca del 50% asintomático y lentamente en cada casa se fueron contagiando más. Y el tercer punto es que la cuarentena se empezó a romper sin saber que teníamos tantos contagiados y cuando el proceso de contagio en las casas estaba ocurriendo. La cuarentena se quebró en el peor momento posible. Si la cuarentena hubiera durado estrictamente dos semanas más -en vez de tres a cuatro semanas, de seis a ocho- hubiera sido efectiva porque todos esos casos no hubieran salido afuera”.

Entre las distintas situaciones que pueden ayudar a entender el lugar que ocupa la Argentina hoy, aparecen los nuevos casos registrados en varias provincias que llevaban semanas y en algunos casos meses sin casos. Según datos oficiales, Córdoba y Santa Fe vienen con una curva de casos positivos que rondan los 2.000 contagios diarios, tomando el promedio de los últimos días. En tanto, Buenos Aires mantiene su promedio de 6.000 diarios.

Aliaga, integrante del comité de asesores del gobernador bonaerense Axel Kicillof, aseguró que “hasta fin de junio el interior del país -salvo Resistencia, Chaco- no tenía casos, a excepción de Córdoba que había tenido varios brotes y Rosario también y se habían controlado bien. Teníamos los casos concentrados en el AMBA. Ahora la situación es bastante distinta, ¿no?”.

“Lamentablemente no hemos podido eliminar la cantidad de casos. Actualmente, en la Ciudad de Buenos Aires y en el conurbano los casos no crecen mucho, eso podría tener una explicación matemática. Nuestra teoría es que hay un grupo de personas mayores que se han cuidado mucho y que no se han contagiado, y un grupo compuesto por personas exceptuadas que tienen que trabajar y por jóvenes que no se cuidan tanto. Ese último grupo ya mayoritariamente se contagió, entonces cuando un grupo está mayoritariamente contagiado los casos empiezan a bajar”, indicó el experto. Y agregó: “Ahora el peligro de esa situación del AMBA es que no creemos que sea una situación estable porque si el mensaje que se da es equivocado, es decir de ‘esto ya pasó’, entonces los que se están cuidando se dejarán de cuidar y esto se puede complicar mucho”.

“En el interior del país la situación fue distinta. Como no tenían casos ahora tienen brotes muy fuertes como teníamos en el AMBA al principio. Creo que allí la estrategia tendría que ser sectorial, es decir por localidades, hacer pequeños cierres bien estrictos de 10 o 15 días y bajar mucho la movilidad porque aún están a tiempo de controlar los brotes. El mayor peligro en estos lugares es que como tienen mucho menos capacidad sanitaria siempre están mucho más cerca de que colapse el sistema de salud”, finalizó Aliaga.

publicidades.imagen.98ffbdd222878e47.696d6167656e2e676966

Boletín de noticias

13_300x700

UNICA_Ceres