La paritaria santafesina quedó en medio de la pulseada nacional por los recursos

Con la mirada en la caja, Pullaro se suma a la presión para evitar recortes. Y afronta una situación conflictiva con los gremios estatales en el afán de contener gastos, y montada en promesas de mejora.

Economía 30/01/2024 Redacción El Informe de Ceres Redacción El Informe de Ceres

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La advertencia formulada por el gobierno santafesino de que los incrementos salariales a establecer por la vía paritaria estarán atados a la disponibilidad de recursos (cuya insuficiencia es a la vez la razón invocada como impedimento para pagar la actualización acordada en el acuerdo anterior) operó como traba a un proceso de discusión que se pretendía más fluido, y también como el disparador para una situación conflictiva con los gremios docentes y estatales.

 
"Yo me comprometo a que los salarios van a estar por encima de los niveles de inflación, si la recaudación está por encima de esa inflación", estableció el gobernador Maximiliano Pullaro, en una afirmación que supone un compromiso, pero también por la vía condicional establece un límite. Ese límite y esa condición dependen de las negociaciones que, en paralelo, están desarrollando los gobernadores y los legisladores nacionales de cada una de las provincias "dialoguistas" con el gobierno central, ofreciendo respaldo a las reformas estructurales que se alientan, pero contra garantía de que no se sustenten en el perjuicio a las finanzas de sus respectivas administraciones.
Por eso el rechazo cerrado al aumento de las retenciones (un gravamen no coparticipable, que perjudica a las economías regionales sin la menor contrapartida para las provincias) y a la vez el reclamo de que, si no vuelve el impuesto a las Ganancias, haya compensación por otras vías. Y también, que no se elimine el 30 % que las provincias reciben por el impuesto País, una de las cuestiones sobre las que se puso el foco en las últimas horas.

En ese escenario que lo tiene como uno de los actores protagónicos, Pullaro se apuró a celebrar el retiro del paquete fiscal (retenciones incluidas), con una frase que también funciona en doble sentido: "Nos va a permitir trabajar juntos en equilibrar las cuentas de la Nación y de las provincias y que este ajuste que tiene que venir a la Argentina no los paguen ni la producción ni los que menos tienen".
Horas antes, y como él mismo mencionó en esas declaraciones, el gobernador santafesino se había reunido con el ministro del Interior, Guillermo Francos, el persistente principal negociador de un gobierno que, en paralelo, se ufana de "no negociar". Pullaro presentó a Francos un paquete de medidas sugeridas para sustituir el aumento de retenciones y el ajuste de las jubilaciones. Y luego, en Cosquín, completó la idea diciendo que "ponemos nuestros equipos a disposición para encontrar los puntos intermedios y de esa manera que Argentina pueda salir adelante como todos esperamos".

 
Esa vocación por "salir adelante", en la que el equilibrio de las cuentas (resultante de pelear por los ingresos y contener los gastos) determina la política salarial de la provincia, tiene a su vez como paraguas la adopción de idéntico criterio por los demás mandatarios de la Región Centro. Incluyendo al peronista cordobés Martín Llaryora, otro "dialoguista" que comparte la cerrada puja por los recursos como un factor determinante del apoyo político y parlamentario.

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