
Octógonos negros: cómo el etiquetado frontal cambió la forma de comer de los argentinos
Un estudio de la UBA confirmó que la población argentina apoya el etiquetado frontal porque facilita decisiones de compra rápidas y conscientes. Los sellos de advertencia funcionan como una alarma visual sobre los ultraprocesados y promueven un regreso a los alimentos caseros y naturales.












































