


La Iglesia Católica comienza el tiempo de cuaresma
Redacción El Informe de Ceres




En la misa, después del evangelio y la homilía, se bendicen y se imponen las cenizas de los ramos de olivo y otros árboles, bendecidos el año anterior al comienzo de la Semana Santa.



Al imponer la ceniza en la frente de los fieles, el celebrante dice: «conviértete y cree en el evangelio», o bien «recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás».
Ayuno y abstinencia
El “miércoles de ceniza junto con el Viernes Santo (este año es el 3 de abril) son los dos únicos días del año en que los cristianos practican el ayuno y la abstinencia.


El ayuno consiste en privarse de alimentos corporales y es una forma de penitencia y de oración. Cuando se ayuna, la persona puede comer solo una comida completa, o dos comidas más pequeñas que juntas no equivalgan a una comida completa. La ley del ayuno obliga a los mayores de edad (a partir de los 18 años), hasta que hayan cumplido 59.
La ley de abstinencia de carne obliga a los que cumplieron 14 años. No obstante, la Conferencia Episcopal Argentina, haciendo uso de las facultades que le concede el canon 1.253, autoriza la posibilidad de reemplazar la abstinencia de carne por la abstinencia de bebidas alcohólicas, o por una obra de caridad o una práctica de piedad.
Además, la abstinencia se practica todos los viernes del año, salvo que coincidan con una solemnidad.
Camino cuaresmal
La cuaresma tiene en su trasfondo espiritual la imagen bíblica del desierto. Éste representa, por un lado, la experiencia del pueblo de Israel después de la celebrada salida de Egipto y, por otro, el ayuno y oración de Jesús en el desierto, que finalizó con su victoria sobre las tentaciones de Satanás.
Ambas experiencias registradas en la Sagrada Escritura inspiran el camino cuaresmal, porque en este tiempo litúrgico los cristianos están llamados a retomar la alianza bautismal, prefigurada en la alianza del Sinaí, y a crecer en la fidelidad a la Palabra de Dios, con la cual el Señor venció toda tentación.
Con el “miércoles de ceniza” comienza el llamado tiempo de Cuaresma, que se extiende desde ese día hasta el Jueves Santo, excluyendo la Misa de la Cena del Señor.
Desde el comienzo del tiempo de cuaresma hasta la Vigilia Pascual (Sábado Santo) no se canta el Aleluia que precede al evangelio, ni se lo menciona en ninguna antífona, canto o expresión que lo pueda contener.
Durante todo ese período no se adorna tampoco con flores el altar y se permiten los instrumentos musicales solo para sostener el canto, como corresponde al carácter penitencial de este tiempo. De esta norma se exceptúan el 4° domingo de cuaresma, llamado de Laetare (Alegrarse) y las fechas que la Iglesia califica como «solemnidades» y «fiestas».
Asimismo, durante las cinco semanas desde el “miércoles de ceniza” hasta la Pascua no se celebran las misas de difuntos, con excepción de la misa exequial y el primer aniversario de la muerte, las cuales se pueden celebrar en días de semana, pero no los domingos.
El color de los ornamentos litúrgicos en cuaresma es el morado o violeta.










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